Os sons das cantigas

Las cantigas son un pilar de la lírica medieval ibérica y una joya literaria y lingüística de Galicia y Portugal. Desde el siglo XII hasta su apogeo en el XIII, estas composiciones elevaron el gallego‑portugués a una lengua de prestigio en las cortes gallegas, portuguesas y castellanas, convirtiéndolo en vehículo de una poética singular. Sus géneros abarcan desde las cantigas de amor y de amigo, con su lirismo y su voz femenina, hasta las cantigas de escarnio y maldecir, y las Cantigas de Santa María, que celebran la devoción mariana. Esta lírica medieval refleja una lengua rica en arcaísmos y musicalidad, que combina lo popular con lo culto y que hoy sigue siendo un valioso testimonio de la Edad Media.

Encargadas y promovidas por Alfonso X, constituyen una de las colecciones más importantes de la lírica mariana en gallego‑portugués. Este conjunto, compuesto por más de cuatrocientas cantigas, se organiza en dos tipos principales: las cantigas de milagres, que narran intervenciones de la Virgen María en situaciones de peligro o necesidad, y las cantigas de loor, que son alabanzas en su honor. La obra es una de las pocas compilaciones medievales que fusiona poesía, música e ilustración, y su estructura refleja una cuidada intención didáctica y devocional.

Las Cantigas de Santa María se inspiran en el estilo de obras francesas como los Miracles de Notre Dame de Gautier de Coincy, pero Alfonso X las adapta a un marco ibérico, enfatizando una visión personal de la Virgen como intercesora y protectora del reino.


En el siglo XIII, los trovadores gallegos desarrollaron un subgénero de cantigas ambientadas en santuarios y ermitas de Galicia, situados en su mayoría a lo largo del Camino de Santiago, incluyendo lugares de la Ribeira Sacra y otros hoy desaparecidos. En estos textos, el marco religioso permite expresar tanto la devoción popular como el amor cortés, en un juego de doble sentido en el que la dama o el Señor acuden al santuario con un aparente fin devocional, aunque el verdadero objetivo es encontrarse con el amado. Sin embargo, este encuentro rara vez llega a consumarse, dejando una atmósfera de deseo insatisfecho.

En este programa optamos por una interpretación íntima, alejada de las versiones de gran formato con las que suelen asociarse las cantigas. Nos inspiramos en el estudio musicológico de Christopher Page, que propone dos espacios sonoros fundamentales en la música medieval: la iglesia y la corte, esta última vinculada a la ceremonia, la política y los grandes eventos públicos. En contraste, la cámara aparece como un ámbito privado, de recogimiento y expresión personal, donde la música podía adquirir una dimensión más introspectiva.

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