De la Tradición Oral al Escenario: La Música Sefardí y un poco de su contexto histórico.

En mi trayectoria como intérprete, las músicas mediterráneas han captado mucho mi atención, tanto las árabes como las judías; melodías ricas y, aún más, sus ritmos. Interpreté algunas de estas músicas en su momento, pero pronto me di cuenta de que llevar estos programas al público exige una honestidad rigurosa con la audiencia a la que van dirigidos. Dado que mi perfil está enfocado en la Edad Media, mi compromiso con mi trabajo es presentar programas creativos y artísticos, pero siempre con rigor histórico.

Un análisis comparativo de las melodías sefardíes, que se han conservado principalmente por tradición oral, permite descartar un origen medieval directo para la mayoría de ellas. Más aún: los textos, en ladino o judeoespañol, reflejan una lengua que se desarrolló tras la expulsión de los judíos de la Península Ibérica en 1492 y, por tanto, no guarda relación directa con las lenguas habladas durante la Edad Media. Conocemos las piezas sefardíes modernas gracias a un proceso de rescate de músicas tradicionales transmitidas por comunidades sefardíes en la diáspora, al igual que hoy conocemos muchas cantigas tradicionales de Galicia por la transmisión oral de pandereteiras. Mucho más se habrá perdido. Este auge del interés por el folclore, a finales del siglo XIX, llamó la atención de investigadores e intérpretes interesados en preservar estas músicas.

Volviendo a los textos de canciones sefardíes, en mi experiencia, algunos de ellos me parecen, en estructura y temática, más cercanos a los romanceros del siglo XVI, y es probable que sean incluso posteriores. Sin embargo, ¿qué sabemos de la música judía durante la Edad Media? Por supuesto, las comunidades judías en Europa también tuvieron sus propias canciones, y aún se conservan poemas litúrgicos, los piyutim (singular piyyut), atribuidos a autores tanto anónimos como conocidos, entre ellos algunos conversos, como Mahieu le Juif. Estos textos abarcan temas como las principales festividades (Pésaj, Shavuot, Rosh Hashaná y Sukkot), canciones de Shabat, procesionales, elegías y textos amorosos o de bodas.

Cuando examinamos el contexto en el que vivieron estos judíos durante la Edad Media, vemos que tuvieron que adaptarse a las culturas europeas en las que estaban inmersos. Lo mismo ocurre con su música. Este fenómeno es común en el período medieval y da lugar a numerosos casos de interacción musical (intermelodicidad) y textual (intertextualidad). Un ejemplo es el poema litúrgico Shalfu tzarim, que en el incipit de un manuscrito aparece con la anotación: *Vandurie (chansson) identificada como Lonc tens ai mon tens usé, una chanson atribuida a Moinot de Paris.

Este mismo fenómeno lo encontramos en el conocido corpus de las Cantigas de Santa María. El análisis melódico de estas piezas permite identificar el uso de melodías preexistentes, adaptadas al texto en gallego-portugués. Algunas provienen de la liturgia, otras paralitúrgicas como conductus de la Schola de Notre Dame de París, así como de repertorios de trovadores y troveros. Es razonable pensar que la música judía también reutilizara melodías preexistentes para los piyutim o para canciones de uso cotidiano.

En resumen, la música sefardí que conocemos hoy proviene de una tradición popular cuya antigüedad es innegable, pero no tiene una conexión directa con el repertorio medieval. A pesar de ello, sigue siendo extraordinariamente hermoso y valioso para comprender las tradiciones culturales y musicales de los sefardíes.

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